MALASIA "PODEMOS GANAR" |
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De Bahrain a
Malaisia en ocho horas. De Manama a Kuala Lumpur. 25 grados secos que
se transforman en 35 húmedos. Dos monumentos de circuitos, Sakhir y
Sepang, separados por 6.000 kilómetros y un abismo de culturas dentro
del Islam. La primera carrera del año se disputó en un país
aperturista, dentro de lo que permiten las férreas costumbres sauditas
que predominan en el Golfo. Donde se permite conducir y estudiar a la
mujer. Kuala Lumpur da otra cara, mucho más abierta y tolerante, y que
presume de la convivencia de musulmanes, hindúes, budistas y
cristianos. La familia de la Fórmula 1 ha saltado ya a este rincón de
Oriente Medio, y entre ellos, su campeón, Fernando Alonso, que llegó
ayer al paddock en miniatura de la carrera, el hotel Pan Pacific (allí
están alojados todos los pilotos), en el mismísimo aeropuerto
internacional KLIA. Hoy se acercará a la pista y no tiene previsto este año ningún acto publicitario en la ciudad como ocurrió en 2005. Le han acumulado todos para las dos semanas entre Malaisia y Australia. El piloto asturiano aterrizó con las mejores perspectivas posibles en un trazado talismán para él: "Sepang siempre ha sido uno de mis circuitos favoritos desde el punto de vista del pilotaje y aquí he vivido momentos muy importantes de mi carrera deportiva. Mi primera pole y podio en 2003 y la primera victoria del Mundial en 2005. Llego aquí con una victoria a mi espalda en un supercircuito, así que estoy muy feliz y ojalá podamos ganar de nuevo. Tradicionalmente la malaya es una pista fuerte para Renault". Eso sí, el ovetense avisa de que no será fácil lograrlo. Fernando sigue pensando que, al margen de su equipo, Ferrari, McLaren y Honda también pueden optar a todo: "En el arranque de la temporada hemos visto que hay cuatro escuderías que pueden ganar en cualquier circuito, así que seguramente nos vamos a divertir en las próximas semanas". Una de las dudas de la próxima carrera son los neumáticos. Un circuito en el que siempre ha dominado Michelin será una prueba de toque para los Ferrari, que en 2005 naufragaron con estrépito. La confianza del campeón del mundo español en sus compuestos es ciega: "Estoy seguro de que nos suministrarán las ruedas necesarias para ganar de nuevo en el Gran Premio de Malaisia. La marca francesa ha hecho un trabajo excepcional con las nuevas reglas y por lo que sabemos las altas temperaturas no deben suponer ningún problema". El clima fundamental. La previsión de temperatura para el fin de semana habla de máximas de 34 grados y mínimas de 25. Pero lo más importante para la carrera es que podría verse salpicada por tormentas ocasionales. La presencia intermitente de la lluvia puede ser decisiva. En este país las tormentas son tropicales, como la que cayó ayer al filo de las cuatro de la tarde. Aunque sólo duren unos minutos, cae con tanta virulencia que la pista se pone impracticable. Así sucedió en la temporada 2001, cuando un fuerte aguacero obligó a todos a poner ruedas de agua y con ellas Michael Schumacher y Rubens Barrichello remontaron y arrasaron. El año pasado en Spa-Francorchamps el duelo entre ambas marcas de neumáticos se saldó con un triunfo de Michelin, pero no eran condiciones demasiado extremas. Con mucha cantidad de agua se cree que los compuestos japoneses son mejores y esto podría ser de gran ayuda a Ferrari, que este fin de semana corre en campo contrario. |