BRUNO MENDEZ...LA CANTERA

Bruno Méndez, de La Roda, en Tapia, con sólo 15 años ha pasado a formar parte de la élite del automovilismo, siendo, junto con Fernando Alonso y con Javier Villa, el tercer asturiano que compite en un fórmula.

Después de un tiempo rodando en un karting y acaparando títulos, el pasado domingo participó en Cheste en la primera prueba del campeonato Master Junior Fórmula con la escuela de Emilio Villota, habiendo logrado en la final una cuarta posición después de dos accidentadas semifinales. En la primera, el ala delantera de un piloto tocó su rueda trasera y se la descentró, obligándole a abandonar la carrera cuando faltaban cuatro vueltas. En la otra semifinal acabó tercero tras una lucha denodada con el canario Himar Acosta, quien acabaría en una posición posterior. Peor resultó la final: debería haber salido sexto, pero en la parrilla de salida no le entró la primera y acabó saliendo el último. Con todo, no se amilanó y consiguió adelantar a once corredores y alcanzar la meta en cuarta posición.

Esta primera experiencia de Bruno Méndez en un monoplaza ha venido a confirmar las expectativas que se tienen puestas en su marcha ascendente, pues no es normal que un chaval de 15 años y estudiante de 4.º de la ESO alcance en un vehículo una media de 144 kilómetros/hora, y hasta 209,3 en las rectas. El padre del chaval, Jesús Méndez, señalaba ayer que lo importante es no cometer un solo error, una apreciación que fue confirmada luego por los técnicos y monitores que siguieron la prueba.

Ahora Bruno Méndez descansa en su casa a la espera de la carrera de Jerez de la Frontera, prevista para la última semana de este mes.

Y después aún le aguarda una competición dura, ya que se trata de un total de veinte carreras con siete pruebas, alguna de ellas en Portugal.

La selección de Bruno Méndez para subir de categoría es consecuencia de los excelentes resultados obtenidos en el campeonato de karts de Cataluña durante los dos últimos años, en los que ha alcanzado una primera y una segunda posición.

Los comienzos para Bruno no serán fáciles, ya que tendrá que desplazarse cada quince días a Oviedo para ser reconocido por un fisioterapeuta que se dedica a atender a pilotos de élite, y quien se encargará de los ejercicios de cuello, de los abdominales, de los pectorales y de los brazos, además de los ejercicios de bicicleta que tiene encomendados.

Buena parte de las expectativas sobre su protagonismo en los coches se le deben a su padre, quien le compró un kart cuando tenía cinco años. No contento con ello, viendo la buena disposición de su hijo para manejar el vehículo, le construyó una pista para que pudiera entrenar en ella, ante la distancia entre La Roda y los circuitos de los grandes núcleos. A partir de ese momento, la escalada de Bruno Méndez fue imparable. A los 7 años disputó su primera carrera en Noreña y con sólo 10 años se proclamó vencedor en el campeonato de Castilla y León, y en la Copa de Asturias, triunfos que volvió a conseguir al año siguiente.
Aun así, Bruno Méndez tiene el enorme mérito de haber alcanzado esos logros con sólo 15 años, frente a corredores de 18 y 20 años, que llevan varias temporadas luchando en su misma categoría, y, con 12 años, ya en la categoría challenge Yamaha.

Corriendo con el equipo italiano M. G. M. Racing ganó en 2004 el Campeonato de Cataluña, un triunfo que no pudo repetir el año pasado por problemas técnicos, a pesar de que no necesitaba ganar la última carrera para alcanzarlo. El destino le llevó a la segunda posición.

No obstante, el padre de Bruno Méndez aclara que la marcha ascendente de su hijo hace aconsejable todo tipo de sacrificios familiares para afrontar los cuantiosos gastos que acarrea este deporte cuando se está comenzando en el mismo. Tal es así que el padre de este joven piloto actúa al mismo tiempo como su mánager, su entrenador y su patrocinador, y es quien le acompaña a cada desplazamiento, convertido en el mejor observador de su evolución al volante. Intenta que, si le detecta un solo fallo en una carrera, no vuelva a caer en el mismo error, dada la importancia que suele tener el mínimo desliz.
Es más, el padre de Bruno Méndez confiesa que ha tenido un error en la prueba del domingo en Cheste, mientras que su hijo asegura que no ha tenido ninguno y que la apreciación del padre es una obcecación. En este sentido, el padre lamenta que en los entrenamientos del viernes hubiese conseguido el segundo mejor tiempo y que las circunstancias no le hubiesen permitido mantener esa marca. Con todo, Bruno Méndez se muestra envuelto en un mundo lleno de dificultades y de sacrificios para imponerse en un deporte que depende de muchas circunstancia ajenas a los propios pilotos, pero sueña con alcanzar un puesto y para ello afirma tener temple de acero y no ponerse nervioso ante ninguna circunstancia.