ANALISIS DE LA CARRERA (THEF1.COM) | |
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Fernando Alonso tenía 523 metros para intentar conseguir lo que no pudo en los entrenamientos oficiales: arrebatarle a Felipe Massa el primer puesto. A lo largo de esta temporada hemos comprobado cómo no sólo era el sistema de tracción del Renault el que le permitía hacer salidas estratosféricas el pasado año. En Montmeló, la larga recta principal parecía el escenario perfecto en el que Alonso podía demostrar una vez más su arrojo. 523 metros de recta, desde su lugar en parrilla de salida hasta la esquina de la primera curva. 523 metros de arrancada. 523 metros que nunca pensábamos que acabarían así. ¿De quién fue la culpa? ¿Quién se equivocó? ¿Quién echó a quién? El 99% de estos incidentes acaba con ambos coches en la cuneta. Una frase pronunciada por Fernando Alonso en la rueda de prensa tras la carrera que resumen perfectamente la suerte de ambos contendientes sobre el asfalto español: Felipe Massa y Fernando Alonso deben dar gracias por no haber acabado en la rojiza tierra catalana. A la memoria llegan las imágenes de Ayrton Senna chocando contra Alain Prost en Japon, en una maniobra muy similar. Aquella vez el golpe fue duro y supuso el fin de las carreras de ambos. La primera curva de Montmeló, no.
Hemos visto el vídeo mil y una veces: desde fuera, desde dentro del coche de Alonso, desde arriba, desde abajo. Y llegar a una conclusión es complicado. Podemos analizar algunos hecho objetivos, para comenzar:
1º- La arrancada de Fernando, tal y como se esperaba, fue magistral. El choque obligó a Alonso a contavolantear para evitar hacer un trompo, por lo que tuvo que irse recto hacia el exterior de la curva. Massa, desestabilizado por la colisión, tuvo que hacer lo mismo, e impidió a Alonso reincorporarse a la pista a la llegada de la segunda curva, a izquierda. El McLaren cruzó la zona de tierra y se reincorporó a la pista de manera peligrosa, pero afortunadamente sin llevarse a nadie por delante. Había perdido dos posiciones aparentemente irrecuperables. Sólo el abandono de Räikkönen le permitió recuperar un lugar en la clasificación final.
¿Quién tuvo la culpa? Todos buscan la respuesta a la misma pregunta. Desgraciadamente, las subjetividades y los gustos de cada uno por uno u otro piloto alteran los argumentos de esas respuestas. ¿Fue Alonso demasiado fogoso? ¿Fue Massa quien embistió a Alonso? ¿Quién cerró la puerta a quién? Tratando de obviar gustos personales y fanatismo cegadores, llegar a la verdad es nuestra única prioridad. Sin embargo, lo cierto es que en pocas ocasiones nos hemos encontrado con una situación tan complicada y en la que no existe un culpable claro. Tampoco queremos llegar a la ambigua y descafeinada conclusión de «es un incidente de carrera», pues todos son incidentes de carreras, desde el más inocente hasta el más malintencionado. Desde la arrancada, Alonso sabía que tenía el lado sucio de la pista y que tenía que cruzarla de lado a lado para poder incorporarse a la trazada correcta. Una vez salvado ese trámite con relativa facilidad, la frenada iba a plantear el mayor inconveniente. El español declaró posteriormente que frenó después que Massa; esa era una de las claves: una frenada tardía le permitiría haber conseguido la primera posición y la trazada correcta. Pero Massa, aunque antes, tampoco frenó muy tarde, por lo que ambos coches circularon prácticamente paralelos durante muchos metros. Quizá Alonso no se esperaba que Massa pudiera aguantarle tanto la frenada, y menos aún que no se apartara ante su llegada. Alonso mantuvo su argumento porque había llegado antes a la primera curva, por lo que ésta le "pertenecía". Sin embargo, una frenada no se gana simplemente sacando unos pocos centímetros al coche que rueda parejo; hay que aguantar y superarle completamente. El choque se lo impidió, pues tuvo que abrirse y salirse de la pista. Por
su parte, Felipe Massa cruzó la pista desde la izquierda hasta la
derecha, para evitar que Alonso se colara por el interior. Antes de
llegar a la frenada, cambió de trayectoria para abrirse un poco y poder
entrar en la curva. Ya en ella, aguantó el tipo por el interior,
manteniendo una trazada fuera de la ideal, lo que le obligó a abrirse
mucho a la salida. El poco espacio y la trayectoria errónea le
obligaron a "apoyarse" en el pontón lateral del McLaren, empujándolo
fuera de la pista. Cuando llegó a la segunda curva, no se abrió, por lo
que si Fernando no se hubiera salido (y a punto estuvo de evitarlo)
podrían haber chocado por segunda (y, seguramente, definitiva) vez en
la curva a izquierdas. Cuatro aspirantes para un título Mundial La retirada de Kimi Räikkönen ha sido uno de los factores clave de la carrera, y a la larga podrá ser determinante para la decisión del título mundial. Pocas veces en la historia vivimos un arranque de temporada tan apretado: hay cuatro pilotos que, perfectamente, podrían ser campeones del mundo: Hamilton, el joven inglés que prometía y que no sólo no ha decepcionado, sino que se está confirmando, carrera a carrera, como una realidad en pista, un fenómeno que comienza a cosechar sus primeros récord de precocidad. En la pista no pudo alcanzar a Felipe, pero demostró una gran madurez y una cabeza fría perfecta para ser campeón del mundo, adelantando incluso a Kimi en la arrancada. Por su parte, Felipe Massa es ese piloto capaz de ganar a los Schumacher (Michael, claro.): primera posición en parrilla, vuelta rápida y liderazgo desde la primera hasta la última vuelta. Eso sí: las cosas se le complican cuando tiene que luchar en pista; se pone nervioso y es capaz de arruinar su carrera. Kimi Räikkönen, a la postre el peor parado de los líderes del mundial, parecía tener más experiencia y cabeza fría para ser el rival más claro para McLaren. Una serie de desgracias, roturas de coche incluidas, comienza a dejarle en desventaja. Una lástima, pues no sólo sabe rodar el solitario encabezando el pelotón, sino que sus manos son, ahora mismo, las mejores en Ferrari. Y por último, Fernando Alonso, que ha comenzado a tener problemas para defender su título de bicampeón. Nadie, envidiosos fanáticos aparte, puede negar su grandioso talento ante el volante. Su maniobra en la salida en Montmeló fue una demostración de valentía y arrojo que le salió mal. Por primera vez no quería conformarse con la segunda posición; era su Gran Premio y quería regalarle una victoria a su afición. Nadie puede acusarle de juego sucio, porque no lo hubo. A pesar de todo, Fernando sigue siendo el piloto (de los punteros) que menos errores comete el pista. Podemos contar con los dedos de las manos sus salidas de pista y sus choques con otros participantes, cosa que otros pilotos a su edad no podrían hacer. El choque entre Senna y Pross que comentábamos al comienzo tuvo gran polémica, pero no menos que los de Schumacher y Hill en los 90. Esperemos que no se vuelvan a repetir entre los pilotos de Ferrari y McLaren, aunque lo que sí que queremos son luchas y peleas, siempre, dentro de la legalidad, y sin que ningún contendiente se quede en la cuneta. Aguri Suzuki sonríe Si dejamos, al fin, a un lado el incidente de la primera curva, no podemos dejar de comentar la gran actuación de Takuma Sato. Hace mucho que no aparece en nuestro semáforo rojo, y eso es sinónimo de que las cunetas y los alerones de los rivales ya no son objetivos para él. El japonés parece haberse serenado y ha logrado el primer punto para Super Aguri. Un hecho histórico increíblemente pronosticado por su ingeniero jefe que, por radio, le advirtió de que Fisichella necesitaba una parada en boxes más a sólo siete vueltas del final. El milagro se hizo posible, y el ex-piloto Aguri Suzuki pudo sonreír plácidamente por primera vez desde el muro de boxes. Lo que dejó el Gran Premio español, además de emoción, es una gran cantidad de pilotos en la cuneta. Ocho monoplazas no vieron la bandera de cuadros, el mayor número de abandonos en lo que llevamos de Mundial. Las averías mecánicas y los pequeños toques entre los participantes fueron abundantes. Y no sólo en pista: los boxes parecían un cajón de sastre en el que vimos adelantamientos, encerronas, tuercas saltarinas y un impresionante incendio de Felipe. Afortunadamente, nadie resultó herido. Lo que también nos deja esta carrera es la sensación de no poder apostar por nadie claramente. Kimi, Lewis, Fernando, Felipe. Cuatro nombres, cuatro hombres, cuatro estilos, cuatro aspirantes, cuatro cajas de sorpresas. Mónaco arderá con ellos. Semáforo verde: ·
Lewis Hamilton. El novato del año. Suma y sigue y, como pronosticamos,
se está convirtiendo en una chinita en el camino de Fernando. ¿Podrá el
español deshacerse de ella? Semáforo rojo: ·
Errores en boxes. No sabemos por qué los encargados de dar la salida en
los resposajes siguen cometiendo errores. Su tarea es clara y crucial.
Llevamos muchos meses advirtiéndolo y, al final, ocurrirá una desgracia. | |
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