HAMILTON SE ESTRELLA |
|
Se veía venir.
Durante toda la jornada Lewis Hamilton realizó un curso de derrapadas
al límite del guardarraíl. Tuvo al menos tres toques serios en la
entrada a meta y rozó el accidente. Por la mañana Alonso fue el más
veloz, seis décimas por delante suyo, con ruedas blandas por las duras
del brillante debutante, que tuvo un problema con el motor de arranque.
Por la tarde, el inglés se destapó con el mejor tiempo al principio de
la sesión y algunas vueltas interesantes. Era el más veloz hasta que
Alonso volvió a pista y le batió por 85 milésimas con neumáticos duros.
El McLaren número dos regresó al trazado con blandas y la seria
intención de romper el cronómetro. Nada más iniciar su vuelta buena
pisó las rayas de circulación, frenó demasiado tarde y se estrelló
contra las protecciones en la curva de Santa Devota, la venerable
virgen que castiga, año tras año, las ansias de triunfo de los
debutantes. El excelente piloto que algunos ingleses han transformado en heredero de Schumacher y en un ser "sobrehumano" (son palabras de Frank Williams), demostró ser de este planeta. Justo tras bajarse del coche se puso a hablar por el móvil, un teléfono que nadie sabe dónde llevaba. Seguramente llamaba a su padre, Anthony, que apareció minutos después en el box. Su excesiva agresividad en unas pruebas libres le costó al equipo unos valiosos minutos de pruebas y pudo deberse a su empeño por salir con menos gasolina a la calificación de Mónaco. En unas declaraciones a 'The Times' pide que le dejen luchar por la pole, llevar menos combustible que Alonso. A pie de pista, Lewis intentaba demostrar a su escudería que él es el nuevo número uno y debe buscar esa primera plaza de la parrilla, básica en una pista donde es casi imposible adelantar. En McLaren se vive ahora mismo una lucha entre el espejismo del líder del Mundial y la frialdad de los datos. En la escudería no se explican cómo Alonso sólo perdió una décima por vuelta en Montmeló respecto a Lewis desde que se quedó solo, sin Raikkonen delante. Su coche tuvo un hándicap de medio segundo por vuelta tras el toque de la salida. El caso es que las cifras, igual que la experiencia del español, convierten en estéril el debate. El bicampeón rodó ayer 73 vueltas por las 33 del accidentado inglés. Y eso es básico en Mónaco. Los Ferrari no asustaron tanto. Raikkonen (segundo, a casi tres décimas) se dedicó a seguir las trazadas de Massa y le endosó medio segundo a su compañero. Kimi siempre brilla en esta pista. Incluso con la batalla larga de su F2007, en teoría bastante inadecuada, para este circuito. La jornada, con la pista sucia y deslizante, deparó siete accidentes de consideración, como los de Fisichella, Ralf y Davidson. Hoy tendrán una jornada de descanso, la única del Mundial, para recapacitar sobre sus errores. |
|
|