ALONSO SEGUNDO EN LA PARRILLA

Un blocaje de ruedas a destiempo. Un parpadeo, esa fracción de segundo normalmente intrascendente, le costó a Fernando Alonso lograr su segunda pole consecutiva en Montreal. El bicampeón cometió un error, se fue largo en el ángulo de L'Epingle, perdió tres décimas y el dominio que marcaba hasta ese momento en la tabla de tiempos. Sabedor de que ya no lograría su objetivo, bajó revoluciones y ahorró combustible en la parte final de la vuelta. Al ovetense también le afectó el fuerte viento cambiante, uno de los escasos factores que a veces perjudica su pilotaje.

Para Hamilton y sus compatriotas fue el momento del éxtasis. Acababa de alcanzar la primera plaza de una calificación en su vida. El inglés lo celebró como un triunfo y demostró su excelente habilidad a una vuelta, pero lo que no sabe es que por delante tiene la carrera más difícil, con una presión diabólica a sus espaldas, la del piloto con más ritmo de la parrilla. Las tandas largas del viernes del ovetense fueron excepcionales y ha prometido intentar ganar ya desde la primera curva.

La guerra fría en McLaren continúa y el saludo entre ambos pilotos lo demuestra. La duda está en saber quién lleva más gasolina. Algunas voces decían que Dennis optó por una tradición de la escudería, cargarles lo mismo a ambos y después el mejor calificado en parrilla elige cuando pararse en boxes. Si hacemos caso a lo que a Alonso ha realizado durante todo el año, el asturiano se parará en la 23 y Hamilton, en la 25. Y si vemos la cara del ovetense, tal vez el equipo le haya impuesto esta vez llevar más combustible. Veremos, porque lo importante es ganar y en ese aspecto sus posibilidades son máximas.

Tercero en la calificación fue 'Sandokán' Heidfeld, con esa barba digna del Tigre de Bengala y su habitual sosería. En este circuito de potencia y frenadas su coche está a una vuelta a la altura de los Ferrari. Y eso que se coló en el top ten de milagro. Le anularon su primer tiempo en la segunda parte de la calificación por saltarse una chicane y, con el tiempo ya a cero, se clasificó para la última tanda tercero después de arrastrar la rueda contra el muro.

Desaparecidos, los coches rojos decidieron optar por cargar más combustible y realizar una táctica más conservadora que McLaren. La buena noticia para Alonso es que los coches de Maranello están cuarto y quinto, con Raikkonen por delante de Massa. Bueno para los amantes del talento en la F-1 y para el líder del Mundial.

La calificación nos dejó también el drama deportivo de Kovalainen. En la primera parte de la sesión sufrió un extraño accidente. Su coche le deleitó con una espectacular cruzada, quizá por un fallo electrónico al quedarse sin control de tracción. El simpático finlandés está gafado. Por la mañana tuvo una rotura de motor que le penalizó con diez posiciones en la parrilla de salida. Parte último, interrumpió la sesión con una colisión, y algunas voces le colocan ya fuera de la escudería.

La cara a esas desgracias fueron Webber (Red Bull) y Rosberg (Williams), sexto y séptimo, que pueden asistir a una salida de infarto. El final de recta son dos curvas enlazadas muy complicadas, y, aunque seguramente Ron Dennis pida calma, el bicampeón español no piensa ceder un metro.