EL SIMULADOR DE HAMILTON |
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Simulador es la palabra clave de la actual F-1. Algunos creen que el secreto de la competitividad de los McLaren está ahí e invierten una fortuna en ello, como es el caso de Ferrari. Otros se muestran escépticos. Y los hay que, como BMW, prefieren un modelo telemático para simular todo lo que sucede en un F-1. Tanto el sistema del 'videojuego' a tamaño real como el puramente virtual tienen el mismo fin: acudir a un GP con la puesta a punto del coche definida. Sobre todo Hamilton, 'virgen' en Interlagos. Sólo gracias al simulador, el británico ha podido meterse en la piel de un circuito que no conoce, y en el que se juega el título este domingo. McLaren ha apostado por un simulador gran formato, en el que el piloto tiene una parte activa en el funcionamiento. Fue encargado hace tres años a British Aerospace y es del mismo tipo que los utilizados por las RAF para entrenar a los pilotos de caza, aunque adaptado a las necesidades de la F-1. El piloto se mete en un chasis completo y acciona todos los mandos como si compitiese; una gran pantalla le traslada las imágenes del circuito. El chasis, gracias a brazos hidráulicos, se mueve y transmite las fuerzas de inercia que teóricamente se generarían. En esencia es lo mismo que algunas atracciones de 'feria', las que prometen las emociones de viajar en una nave espacial o ir de copiloto en rallies, sólo que no responde a un programa único, sino que está 'vivo' y varía según los inputs que el piloto transmite con acelerador, freno, cambio y volante. En McLaren, los ingenieros creen en su veredicto. Pero no todos los pilotos opinan lo mismo, y si bien De la Rosa es un virtuoso de su uso y Hamilton ha adquirido en él la experiencia de la que carecía, Raikkonen no quiere ni oír hablar de ellos y Fernando Alonso se muestra un tanto escéptico. El secreto de su funcionamiento está en el software y la correcta alimentación de datos. El problema no es la máquina sino la puesta a punto. McLaren tuvo, por ejemplo, algunos problemas a principios de año hasta que supo como funcionaban los Bridgestone y tuvo suficientes datos para elaborar los modelos matemáticos de funcionamiento. En Ferrari han optado por el simulador tipo McLaren. Utilizan a menudo uno que existe en Turín, y Marc Gené es el encargado de estos ensayos y de ir poniendo a punto el sistema, que todavía no está al cien por cien. La marca italiana estuvo muy cerca de dar prioridad a la construcción de un segundo túnel de viento, pero las dificultades para calibrar dos túneles de la misma forma desaconsejaron esta vía. El superordenador de BMW En BMW han apostado por otra herramienta: Albert 2. Se trata de un supercomputador para calcular los dinámicos, que mide 10 metros de longitud y pesa 21 toneladas, capaz de elaborar 12,3 billones de operaciones por segundo. Es uno de los ordenadores más potentes que existen en Europa y está instalado justo bajo el modernísimo túnel de viento de Hinwill (Suiza), la sede del equipo. En BMW han descompuesto su F-1, el BMW F1.07, en nada menos que 100 millones de pequeñas celdillas y el ordenador se encarga de simular lo que pasa en cada una de ellas en cuanto el coche es sometido a un esfuerzo, en cuanto se varían las cargas y solicitaciones. Así, es posible calcular las deformaciones del neumático, las flexiones de chasis, los movimientos de la suspensión, etc. Y ver cómo se comportaría el coche si se varía la presión de las gomas, la altura de la caja, la dureza de la suspensión o la aerodinámica. Los simuladores vienen utilizándose desde hace mucho tiempo para el tema de los motores, bancos de prueba especialmente programados, donde se somete a los propulsores al mismo esfuerzo que deben afrontar en la carrera. También hay bancos de pruebas de suspensiones o frenos. Al igual que los de motores, sirven sobre todo para calcular la fatiga y la resistenciade los conjuntos. En cualquier caso, los ingenieros tiene así herramientas para disputar sus GP virtuales y alcanzar su gran sueño: el coche que no precisa piloto. Para algunos de ellos, el piloto es un instrumento necesario que debe ser capaz de hacer lo que el ordenador indica como posible |