En
esta nota no recordaremos un piloto, nos trasladaremos a 1967, Gran
Premio de Holanda, allí apareció un motor nacido para ganar, el
que equipó al no menos revolucionario Lotus MK 49, nos referimos
al Ford Cosworth V8, quien en el mencionado Grand Prix debutó y
triunfó conducido por el escocés Jim Clark.
No era un motor diferente por que sí, cuando la mesa de dibujo recibió
las primeras ideas, estas encerraban una exigencia no común a sus
congéneres de la Fórmula 1.
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Clark
y su Lotus Ford
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Este nuevo motor destinado a competir en la especialidad tenia un
destino especifico: formaría parte integral de la estructura de
los Lotus, a los que estaba destinado a impulsar. Sí, el motor sería
parte del chasis y en su block habían sido previstos los lugares
de anclaje de la suspensión trasera, obviamente toda una novedad
revolucionaria para la época.
En grandes rasgos se trataba de un 8 cilindros en "V", en el que
ambas bancadas de cilindros formaban entre sí un ángulo de 90°,
la relación de diámetro carrera (84 mm x 57 mm) era de acuerdo a
la época un motor "súper cuadrado", su desplazamiento alcanzaba
los 2993 cc.
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Tyrrell
Cosworth del 71
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Se trataba de un motor muy corto, solo 54,4 cm entre tapa de distribución
y plano de embrague. Dadas las características supercuadradas del
diseño, el largo de la biela había sido estudiada para disminuir
los efectos del empuje lateral y las consecuencias de los procesos
de aceleración y desaceleración.
Su largo que era de 13,28 cm representaba más de 4 veces
el radio del volteo del cigüeñal, una proporción más que
generosa para la época.
El cigüeñal pese a corresponder a un 8 cilindros, había sido diseñado
en un solo plano, el cual lo asemejaba a los que equipaban motores
de 4 cilindros en línea. Si bien con este tipo de diseño no se lograba
un perfecto balanceo, característica de los V8, en contraposición
era
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Fittipaldi
con el Lotus
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razonablemente
simple lograr un eficiente sistema de escape, con reducción casi
absoluta de los residuos de gases ya quemados, el que podía ser
estudiado y diseñado para cada bancada de cilindros.
El régimen de rotación era de 9000 RPM y entregaba una potencia
de 420 HP. El cigüeñal disponía de 5 bancada, las bielas eran de
acero forjado y los pistones utilizaban polleras enterizas, estos
disponían de dos aros de
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compresión
y un solo aro de control de aceite. Utilizaba 4 válvulas por cilindros,
su relación de compresión se elevaba a 11:1.
El encendido se realizaba mediante un sistema transistorizado, marca
Lucas. Las bujías eran de 10 mm. Una cascada de engranajes comandaba
la distribución a cuatro árboles de levas y una
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Moreno
y su Benetton
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correa dentada
accionaba a ambos lados del block dos bombas de agua y las correspondientes
bombas de aceite.
Este motor no utilizaba las convencionales juntas de tapas de cilindros,
las mismas fueron suplantadas por aros de acero inoxidable, autoexpansivos,
habiendo sido previsto lugar para los mismos en el cuerpo del block.
Como remate de las innovaciones de este motor, cabe destacar la
forma en que se sujetaron las bancadas del cigüeñal al cuerpo del
block, las superiores como es de práctica, forman parte integral
del mismo, pero las inferiores lo hacían de una pieza que coincidía
en un todo con el perímetro del block y del carter, que se abulonaba
al block en todo su perímetro.
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Senna
en Mónaco del 93
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Esta es una breve descripción del que a mi entender fue "el motor"
de la Fórmula 1, el mismo consta de innumerables victorias y títulos,
no solo equipando el chasis Lotus, para el cual fue diseñado originalmente
sino para otros como McLaren, Tyrrel, Williams, etc. Llegando casi
a monopolizar el parque y debiendo transcurrir varios años para
destronarlo, llegando incluso a darles batalla a los motores turbo
a principios de los 80.
El motor Ford Cosworth V8, con un profundo replanteo técnico, continuo
hasta 1995, cuando fue suplantado por la nueva evolución de 10 cilindros,
como la mayoría de sus rivales.
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El
último campeón con Ford
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En 1994, Michael Schumacher conquisto el último titulo para el Cosworth
V8 a bordo de un Benetton B194. En 1995, el V8 oficial incurrió
en su ultima temporada equipando al chasis Sauber, sin embargo se
mantuvo como un motor cliente un año mas, equipando a equipos menores.
Solo el tiempo dirá, si alguna vez los motores V8 vuelven a dominar
la máxima categoría del automovilismo, si esto alguna vez sucede,
seguramente el Cosworth V8 volverá a ocupar los lugares más importantes. |